lunes, 19 de octubre de 2009

Los árboles y el bosque

Cuando ocupamos nuestra localidad en el Estadio para ver el partido, disponemos de una perspectiva absoluta del escenario donde se desarrollarán los acontecimientos.

Nos envuelve el rumor del público y nadie nos martiriza contándonos lo que vemos y oímos; dirigimos nuestra atención al detalle que nos interesa en cada momento, por eso presenciar un partido es distinto, incomparable, emocionante y perfecto.

Cuando acaba el encuentro has visto “tu partido”, y lo mismo le ocurre a cada uno de los miles de espectadores que lo han presenciado, por eso hay tantas y tan distintas opiniones. No hay repeticiones y únicamente es común a todos lo que ocurre dentro de la cancha, más o menos un 80%, el resto diríamos que es la decoración aportada por cada espectador desde la perspectiva de su localidad.

Fernando Diaz-Plaja en el prólogo de su libro “El español y los siete pecados capitales” dice: … “La metáfora por repetida no es menos cierta. Los árboles no dejan ver el bosque. La perspectiva se pierde cuando el detalle abruma. Para comprobar la forma y extensión del conjunto hay que salirse de él, y abarcarlo en su totalidad, preferentemente desde una loma”.

Descrito con absoluta claridad.

No perder la perspectiva debería ser el primer, y diría que casi el único objetivo, de un realizador de TV cuando está retransmitiendo un partido de fútbol.

Ciertamente el exceso de conocimientos a veces obstaculiza lo obvio, hay que saber liberar a la esencia de lo superfluo.

En las retransmisiones actuales hay demasiadas cámaras (mucha comida no significa comer bien), mal ubicadas, exceso de primeros planos, escupitajos, repeticiones inoportunas , falta o escasez de planos desde detrás de la portería que está siendo atacada, muchos planos del público y de los banquillos mientras se desarrolla la jugada, y por supuesto que nadie nos cuente lo que estamos viendo. Sonido ambiente total sin comentaristas.
En fin, podríamos estar hablando mucho tiempo sobre lo que le sobra y le falta a una retransmisión.

Los partidos televisados deberían ser eso, la televisión de un partido; y una vez finalizado, en el resumen que incluyan esas cosas que perturban durante el tiempo real del mismo.

El realizador pone el 100% de su lamentable percepción del evento y encima nos cobran por eso.

Hasta que las retransmisiones televisadas se hagan honestamente, con categoría, donde el realizador demuestre que no está desempeñando su labor por enchufe, y además no sean vulgares cotilleos tanto de imágenes como de verbo como ocurre en la actualidad, lo tengo claro, al Estadio o al bar de la esquina. Que les pague “Rita la Cantaora”.

¡Ay Ramón Díez como te echo de menos! Eran tiempos pretéritos y de escasez, pero… ¡Qué arte!

1 Comentarios:

Antonio José dijo...

De acuerdo al 100%.
Tal y como solicitas en tu artículo, éste debe carecer de co-
mentario alguno.
Solo, disfrutar de su "lectura-ambiente", y punto.