Pienso que la esperanza nunca debe ser una espera indolente, y si motivación para el esfuerzo victorioso.
Ese afán victorioso de nuestros jugadores comenzó en Marsella y se ratificó rabiosamente en Valencia. Hacía años que no veíamos ese enorme coraje para conseguir la victoria en ambos partidos. Nos pareció inolvidable la cara de sorpresa de los adversarios, y las de sus entrenadores sobre todo, cuando “recibían” el doble de lo que “daban”.
El Zaragoza llegó ayer al Bernabeu corto de talla; los resultados contra otros de su estrato así lo demuestran, por tanto la goleada infringida no tiene el mismo mérito, pero si la determinación para seguir goleando hasta el último minuto del partido.
Ese y no otro es el espíritu que debe reinar en nuestra plantilla, no importa quién y de qué juegue, porque los futbolistas pasan pero el escudo permanece. Ese es el fútbol que nos gusta. Ni toque-toque, ni “jogo bonito” ni zarandajas. Lo que más admiramos los madridistas es la calidad de las estrellas con sed de victoria, el esfuerzo de un juvenil y el orgullo de su escudo. Eso es lo que valora el Bernabeu y lo que lo ha hecho grande.
Si este carácter permanece y el tan añorado espíritu madridista de antaño ha vuelto a nuestra casa, me juego corderos contra pajaritos a que la décima entrará en la capilla sixtina del fútbol mundial después de pasear triunfalmente por Cibeles.
El artesano es Pellegrini en el que confiamos desde el principio y así lo expuse en “Instalados en la impaciencia” del 24 de septiembre…”ya empiezan algunos a estar instalados en la impaciencia y no tengo más remedio que decirles que si ganando con claridad y contundencia aún ponemos pegas al juego realizado, apaga y vámonos”
Y en la del 30 de septiembre “Hablando de Pellegrini” ratificamos la creencia en él… “Lesiones aparte, serán los propios jugadores como ocurre siempre, los que se irán descartando por su demérito. Al final solo quedan los realmente superiores y ahí es donde los quiero enteros para dar la estocada final. Mientras, dejémosle trabajar tranquilo que sin duda él entiende de eso más que nosotros”
En estos tres partidos hemos visto el trabajo desarrollado desde que se hizo cargo de la plantilla.
Ahora solo pedimos que los estrategas y agoreros de ocasión lo dejen tranquilo para que pueda culminar su obra y el laurel del éxito corone su frente.
¡Hala Madrid!
Ese afán victorioso de nuestros jugadores comenzó en Marsella y se ratificó rabiosamente en Valencia. Hacía años que no veíamos ese enorme coraje para conseguir la victoria en ambos partidos. Nos pareció inolvidable la cara de sorpresa de los adversarios, y las de sus entrenadores sobre todo, cuando “recibían” el doble de lo que “daban”.
El Zaragoza llegó ayer al Bernabeu corto de talla; los resultados contra otros de su estrato así lo demuestran, por tanto la goleada infringida no tiene el mismo mérito, pero si la determinación para seguir goleando hasta el último minuto del partido.
Ese y no otro es el espíritu que debe reinar en nuestra plantilla, no importa quién y de qué juegue, porque los futbolistas pasan pero el escudo permanece. Ese es el fútbol que nos gusta. Ni toque-toque, ni “jogo bonito” ni zarandajas. Lo que más admiramos los madridistas es la calidad de las estrellas con sed de victoria, el esfuerzo de un juvenil y el orgullo de su escudo. Eso es lo que valora el Bernabeu y lo que lo ha hecho grande.
Si este carácter permanece y el tan añorado espíritu madridista de antaño ha vuelto a nuestra casa, me juego corderos contra pajaritos a que la décima entrará en la capilla sixtina del fútbol mundial después de pasear triunfalmente por Cibeles.
El artesano es Pellegrini en el que confiamos desde el principio y así lo expuse en “Instalados en la impaciencia” del 24 de septiembre…”ya empiezan algunos a estar instalados en la impaciencia y no tengo más remedio que decirles que si ganando con claridad y contundencia aún ponemos pegas al juego realizado, apaga y vámonos”
Y en la del 30 de septiembre “Hablando de Pellegrini” ratificamos la creencia en él… “Lesiones aparte, serán los propios jugadores como ocurre siempre, los que se irán descartando por su demérito. Al final solo quedan los realmente superiores y ahí es donde los quiero enteros para dar la estocada final. Mientras, dejémosle trabajar tranquilo que sin duda él entiende de eso más que nosotros”
En estos tres partidos hemos visto el trabajo desarrollado desde que se hizo cargo de la plantilla.
Ahora solo pedimos que los estrategas y agoreros de ocasión lo dejen tranquilo para que pueda culminar su obra y el laurel del éxito corone su frente.
¡Hala Madrid!
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