Después del varapalo sufrido en la Champions había que dejar reposar el espíritu, calmar el ánimo y buscar soluciones. El acaloramiento inmediato al suceso es mal consejero a la hora de opinar sobre algo que nos ha alterado.
Decía hace días que estábamos disputando cinco trofeos: Dos domésticos (Liga y Supercopa de España) y tres europeos (Champions, Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes). Solo nos quedan los domésticos.
La vida sigue y no son más que tropezones de un camino que hay que recorrer con la serenidad, planificación, esfuerzo y constancia que requieren los momentos difíciles y este, igual que en años pasados lo es y, sin embargo, alguna que otra Liga cayó en el saco a pesar de todo.
Un buen madridista sabe leer entre líneas las críticas venidas de ciertos sitios.
Cuando hablan de dinero, de Florentino, de entrenador, de galácticos, de prepotencia, de orgullo y de tantas y tantas cosas para menospreciar al Club, no hacen otra cosa que reforzar nuestro madridismo.
Hablar de nosotros lo que queráis aunque sea mal.
La realidad es que os hemos estado dando durante más de cien años y lo mejor es que teméis lo que se os viene encima. Me encanta que nos envidien.
No disfrutan su momento porque piensan en nosotros. !Orgásmico!
“La ponzoña mediática, embustera e interesada que es el periodismo en España” (la frase no es mía pero la suscribo) ya está pegando palos para socavar los cimientos, sembrar la impaciencia y desestabilizar al Club. Todo ello para vender más periódicos, más horas de radio y televisión y tratar de engrandecer al rival con nuestros tropezones. A ellos les digo que no puede ser grande un club donde la envidia recorre sus pasillos a diario.
Le están buscando relevo al entrenador en mitad de una competición o como mucho para la temporada próxima. La plantilla tampoco les parece buena y barajan nombre de jugadores (la mayoría antipáticos al madridismo, léase Rooney, Villa, Fábregas, Torres, etc.), según ellos todo anda mal y hay que obtener beneficios armando un revoltillo. Tampoco olvidemos a los representantes, esos buitres explotadores de cualidades ajenas.
Los madridistas sabemos lo que hay que hacer: "A palabras necias oidos sordos" o como diría un castizo: "Para verbo incoherente, trompa de Eustaquio en estado letárgico"
Seguir como hasta ahora; mantener al entrenador, reforzar su cargo con la confianza necesaria, trabajar intensamente la plantilla y esperar que todo ello ofrezca el fruto deseado.
La realización de un proyecto requiere el tiempo estipulado por el Club, no el que quieran lo demás.
¡¡Hala Madrid!!
Decía hace días que estábamos disputando cinco trofeos: Dos domésticos (Liga y Supercopa de España) y tres europeos (Champions, Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes). Solo nos quedan los domésticos.
La vida sigue y no son más que tropezones de un camino que hay que recorrer con la serenidad, planificación, esfuerzo y constancia que requieren los momentos difíciles y este, igual que en años pasados lo es y, sin embargo, alguna que otra Liga cayó en el saco a pesar de todo.
Un buen madridista sabe leer entre líneas las críticas venidas de ciertos sitios.
Cuando hablan de dinero, de Florentino, de entrenador, de galácticos, de prepotencia, de orgullo y de tantas y tantas cosas para menospreciar al Club, no hacen otra cosa que reforzar nuestro madridismo.
Hablar de nosotros lo que queráis aunque sea mal.
La realidad es que os hemos estado dando durante más de cien años y lo mejor es que teméis lo que se os viene encima. Me encanta que nos envidien.
No disfrutan su momento porque piensan en nosotros. !Orgásmico!
“La ponzoña mediática, embustera e interesada que es el periodismo en España” (la frase no es mía pero la suscribo) ya está pegando palos para socavar los cimientos, sembrar la impaciencia y desestabilizar al Club. Todo ello para vender más periódicos, más horas de radio y televisión y tratar de engrandecer al rival con nuestros tropezones. A ellos les digo que no puede ser grande un club donde la envidia recorre sus pasillos a diario.
Le están buscando relevo al entrenador en mitad de una competición o como mucho para la temporada próxima. La plantilla tampoco les parece buena y barajan nombre de jugadores (la mayoría antipáticos al madridismo, léase Rooney, Villa, Fábregas, Torres, etc.), según ellos todo anda mal y hay que obtener beneficios armando un revoltillo. Tampoco olvidemos a los representantes, esos buitres explotadores de cualidades ajenas.
Los madridistas sabemos lo que hay que hacer: "A palabras necias oidos sordos" o como diría un castizo: "Para verbo incoherente, trompa de Eustaquio en estado letárgico"
Seguir como hasta ahora; mantener al entrenador, reforzar su cargo con la confianza necesaria, trabajar intensamente la plantilla y esperar que todo ello ofrezca el fruto deseado.
La realización de un proyecto requiere el tiempo estipulado por el Club, no el que quieran lo demás.
¡¡Hala Madrid!!
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