En fútbol, o en cualquier otro orden de la vida, pocas cosas te agradan más que el halago, el reconocimiento y la alabanza mostrados por toda la prensa deportiva francesa tras la lección de fútbol impartida anoche en París.
Gracias franceses. ¿Veis como no es tan duro reconocer los méritos ajenos?
Esta vez habéis dejado vuestro chauvinismo al margen y eso es de agradecer.
Claro que la paliza fue tan abrumadora que no os quedó más remedio.
En fin, en el Mundial nos veremos.
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